Los delfines mulares del mar Adriático no solo conviven con la pesca industrial: en algunas zonas parecen haberse vuelto notablemente dependientes de ella para conseguir alimento. Un estudio publicado en Frontiers in Mammal Science encontró que una proporción importante de estos cetáceos sigue a los barcos de arrastre mientras trabajan, probablemente para capturar presas desorientadas o aprovechar descartes. Para los investigadores, ese patrón puede ser una señal de que el ecosistema ya está tan alterado por la pesca que muchos animales encuentran menos comida fuera de la estela de los barcos.
El trabajo se centró en dos regiones italianas del Adriático, frente a Véneto y Las Marcas, una de las áreas marinas más expuestas al arrastre de fondo en el mundo. Durante ocho años, entre 2018 y 2025, un equipo independiente recorrió 17.755 kilómetros y observó 859 embarcaciones para registrar si había delfines detrás de tres tipos de arrastreros. En total, los animales aparecieron detrás de casi una cuarta parte de los barcos revisados, pero la frecuencia cambió mucho según el arte de pesca y la región.
La relación más fuerte se vio con los arrastreros de fondo de tipo otter trawl. En conjunto, los delfines siguieron al 41,3% de esas embarcaciones. Sin embargo, el contraste geográfico fue todavía más llamativo: frente a Véneto aparecieron detrás de uno de cada cuatro barcos, mientras que frente a Las Marcas lo hicieron detrás de tres de cada cuatro. En los arrastreros de pareja pelágicos la proporción también fue alta, 35,1%, mientras que en los arrastreros de vara apenas llegó a 1,5%. Esa diferencia sugiere que los delfines no responden simplemente a cualquier barco pesquero, sino a formas concretas de pesca que les ofrecen oportunidades de alimentación.
La escena puede parecer ventajosa para los animales, pero el hallazgo tiene una lectura más inquietante. Seguir a un arrastrero puede ser una forma eficiente de comer hoy, pero también puede revelar que el entorno natural ofrece menos opciones que antes. Los autores interpretan que esta dependencia creciente encaja con un Adriático sometido desde hace décadas a fuerte presión pesquera, empobrecimiento de fondos marinos y reducción de presas. En ese contexto, los delfines no estarían simplemente aprovechando una oportunidad fácil, sino adaptándose a un sistema ya profundamente modificado por la actividad humana.
El estudio no observó directamente qué comen los delfines en cada encuentro ni puede medir por sí solo si este comportamiento mejora o empeora su salud a largo plazo. Tampoco demuestra que toda la población dependa del arrastre de la misma manera. Se trata de un trabajo observacional, limitado a dos regiones y a la presencia o ausencia de animales detrás de los barcos. Además, seguir un arrastrero puede implicar beneficios inmediatos, como acceso a presas fáciles, pero también riesgos difíciles de cuantificar, entre ellos cambios de conducta, exposición a lesiones o mayor cercanía con artes de pesca.
Aún así, la magnitud del patrón lo vuelve difícil de ignorar. Cuando una especie grande, móvil y social como el delfín mular reorganiza parte de su búsqueda de alimento alrededor de una flota pesquera, no solo cambia el comportamiento de un depredador: cambia también lo que ese comportamiento dice sobre el estado del mar. La pesca de arrastre suele discutirse por sus efectos sobre los fondos, las capturas o las especies comerciales. Este estudio añade otra capa al problema: también puede remodelar la vida cotidiana de animales que están mucho más arriba en la cadena alimentaria.
Para la conservación, esa conclusión importa porque obliga a mirar más allá del número de delfines presentes en un área. Una población puede seguir estando allí y, sin embargo, haber perdido parte de su forma habitual de alimentarse. El siguiente paso será entender si esta dependencia es una respuesta temporal, una especialización aprendida o la señal de una escasez más profunda de peces y otros recursos. En cualquiera de los casos, el estudio muestra que los efectos de la sobreexplotación no terminan en las redes: también pueden reescribir la relación entre los grandes mamíferos marinos y el ecosistema del que dependen.
Bottlenose dolphins in the Adriatic Sea seem to be heavily reliant on trawlers for food · Frontiers
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Bearzi, G., Bonizzoni, S., Furey, N. B., & Reeves, R. R. (2026). Bottlenose dolphin reliance on trawlers in prey-depleted Adriatic Sea regions. Frontiers in Mammal Science, 5, 1855890. https://doi.org/10.3389/fmamm.2026.1855890
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