Una de las ideas más repetidas sobre los árboles muy altos es que su propia altura juega en su contra cuando falta agua. Si el camino desde las raíces hasta la copa es cada vez más largo, parecería lógico que la gravedad y la resistencia dentro del tronco volvieran más difícil mantener hidratadas las ramas superiores. Un estudio publicado en Science sugiere que, al menos en algunos de los árboles tropicales más altos del mundo, esa desventaja no es tan clara como se pensaba.
La investigación se centró en dipterocarpáceas de Borneo, un grupo de árboles que domina grandes sectores de las selvas del sudeste asiático y que incluye a las plantas con flor más altas del planeta. Para estudiarlas, el equipo trabajó con 38 árboles de cinco especies, con alturas entre 7,7 y 71 metros, en la reserva forestal Kabili-Sepilok, en Malasia. La parte más llamativa del trabajo no es solo el resultado, sino el modo de obtenerlo: los investigadores y escaladores profesionales subieron hasta las copas para tomar muestras de hojas, ramas y troncos en distintos niveles del árbol a lo largo del día.
Con esas mediciones evaluaron 25 rasgos vinculados al transporte de agua. El problema que querían poner a prueba era concreto: si crecer mucho vuelve inevitablemente más frágil el sistema hidráulico del árbol durante una sequía. Lo que encontraron fue otra cosa. En promedio, los ejemplares más altos compensaban la mayor dificultad de mover agua hacia arriba con vasos más anchos en la base del tronco, lo que reduce parte de esa resistencia. Además, las hojas situadas más arriba parecían ajustar mejor su umbral de deshidratación, una forma de tolerar condiciones de menor disponibilidad de agua.
Esas adaptaciones no quedaron solo en un cálculo anatómico. El equipo también observó el comportamiento de los árboles durante una sequía intensa ocurrida entre 2023 y 2024 y no detectó una caída del crecimiento asociada específicamente a la altura. En otras palabras, los árboles más altos del grupo no mostraron señales de estar pagando un costo extra por su tamaño frente al estrés hídrico. El resultado cuestiona la idea de que la altura, por sí sola, vuelve más vulnerables a estos gigantes y respalda otra hipótesis: la de que los árboles grandes pueden haber evolucionado rasgos que compensan ese problema.
La importancia del hallazgo va más allá de una curiosidad botánica. Los árboles tropicales gigantes almacenan enormes cantidades de carbono y sostienen hábitats para muchas otras especies. Si algunos de ellos resisten mejor de lo esperado los episodios de sequía, eso podría afectar cómo se piensa el futuro de ciertos bosques en un clima más cálido e inestable. No significa que los bosques tropicales estén a salvo ni que la sequía deje de ser una amenaza, pero sí que algunos modelos sobre su vulnerabilidad podrían necesitar ajustes más finos.
También conviene leer el estudio con prudencia. El trabajo se concentró en una sola familia de árboles y en una región particular del sudeste asiático, así que no demuestra que todos los árboles altos del planeta reaccionen igual. Tampoco dice que la sequía no cause daños, sino que en estas especies la altura no pareció empeorar el problema de la forma prevista. Aún con esos límites, la investigación aporta una idea relevante: en vez de pensar a los árboles gigantes como organismos condenados por la física, tal vez haya que entenderlos como sistemas que llevan millones de años afinando soluciones para seguir elevando agua hasta copas que parecen imposibles.
Giant trees have tricks to work around drought · Science News
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Bittencourt, P., Scheire, A., Jotan, P., Lourenço, J., Jr., Banin, L. F., bin Suis, M. A. F., Burslem, D. F. R. P., Christoffersen, B., Coomes, D., Groenendijk, P., Jansen, S., Jucker, T., Matula, R., Mencuccini, M., Oliveira, R., Plichta, R., Nilus, R., Robert, R., Svátek, M., & Rowland, L. (2026). Height does not impair the hydraulic system of the tallest tropical Dipterocarp trees. Science, 393(6806), 60-64. https://doi.org/10.1126/science.aea9013
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