Muy cerca del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea, los astrónomos encontraron una estrella que no se parece a ninguna otra observada hasta ahora en esa región. Se llama S301, alcanza velocidades de hasta 25.000 kilómetros por segundo, cerca del 8 % de la velocidad de la luz, y sigue una órbita tan extrema que podría servir para responder una pregunta todavía abierta sobre Sagittarius A*: qué tan rápido gira.
El hallazgo, presentado el 19 de agosto en Nature, no significa que ese giro ya haya sido medido. Lo que cambia es que ahora existe una estrella cuya trayectoria pasa lo bastante cerca del agujero negro como para registrar con el tiempo pequeñas deformaciones en su órbita causadas por la rotación del propio objeto. En otras palabras, S301 podría convertirse en una sonda natural para estudiar una propiedad muy difícil de observar de manera directa.
Según el estudio y la cobertura de Science News, S301 completa una vuelta alrededor de Sagittarius A* cada 8,7 años. En su punto más cercano pasa a unos 1.700 millones de kilómetros del agujero negro, una distancia astronómicamente pequeña para un objeto que orbita uno de estos gigantes. Para detectar una estrella tan tenue y seguirla a lo largo de varios años, el equipo combinó observaciones recientes con datos acumulados desde 2017 usando el Very Large Telescope Interferometer del Observatorio Europeo Austral.
La importancia de medir el espín de un agujero negro va más allá de ponerle un número a una curiosidad cósmica. Esa rotación guarda memoria de cómo el objeto creció: un giro rápido sugeriría que fue acumulando materia de forma relativamente ordenada, mientras que uno más lento apuntaría a una historia de alimentación más caótica. También influye en cómo el agujero negro interactúa con el gas y el entorno que lo rodea.
Además, el caso toca de cerca a la relatividad general. La teoría de Einstein predice que un agujero negro en rotación arrastra ligeramente el espacio-tiempo a su alrededor, un efecto que debería torcer la órbita de S301 de manera sutil pero medible. Si las observaciones futuras logran captar ese cambio, los astrónomos no solo podrán estimar el espín de Sagittarius A*, sino también probar con más detalle cómo se comporta la gravedad en una región extrema.
Hasta ahora, otras estrellas cercanas al centro galáctico habían servido para medir con gran precisión la masa del agujero negro, pero no pasaban lo suficientemente cerca como para que su órbita revelara el espín en un plazo razonable. S301 cambia ese panorama porque combina una órbita muy excéntrica con un acercamiento excepcional. El trabajo estima que, con una década aproximada de observaciones adicionales y mejor espectroscopía, podría haber una oportunidad real de extraer esa medición.
Por supuesto, el resultado tiene límites claros. La estrella no entrega todavía una respuesta terminada: ofrece una posibilidad. Harán falta años de seguimiento para comprobar si la señal orbital esperada aparece con la precisión necesaria y para separar ese efecto de otras influencias dinámicas en la región. Aún así, el descubrimiento ya modifica el tablero: por primera vez hay una estrella conocida que convierte la pregunta por el giro de Sagittarius A* en un objetivo observacional plausible, no solo en una ambición teórica.
A record-breaking star could reveal how the Milky Way's giant black hole spins · Science News
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Abd El Dayem, K., et al. (2026). Discovery of a star sensitive to the spin of Sagittarius A*. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10894-w
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