Betelgeuse es una de las estrellas más famosas del cielo y también una de las más extrañas a simple vista. Su brillo cambia con el tiempo, a veces de manera tan llamativa que durante años alimentó preguntas sobre qué estaba ocurriendo en esa supergigante roja de la constelación de Orión. Ahora, un equipo de astrónomos obtuvo la evidencia más fuerte hasta la fecha de que no está sola: muy cerca habría una estrella compañera que podría ayudar a explicar parte de ese comportamiento.
La observación se hizo con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en Chile, usando el instrumento SPHERE. Según el comunicado de ESO, el equipo liderado por Miguel Montargès logró la imagen más nítida hasta ahora de lo que probablemente es Betelgeuse B, una compañera estelar buscada desde hace cerca de un siglo. La idea de que Betelgeuse podía tener otra estrella a su alrededor no es nueva, pero hasta ahora las pruebas habían sido insuficientes o ambiguas.
La nueva imagen importa porque no se limita a una señal indirecta. Los investigadores detectaron directamente la luz del objeto, algo mucho más sólido que inferir su presencia solo por cambios de brillo o por movimientos orbitales difíciles de medir. Además, el análisis sugiere que la compañera sería más masiva de lo que se había pensado: en lugar de parecerse al Sol, tendría entre dos y tres veces su masa.
Ese dato puede cambiar cómo se interpreta la historia reciente de Betelgeuse. Cuando la estrella se atenuó de forma notoria hace algunos años, llegó a especularse incluso con una inminente explosión de supernova. Después se vio que una nube de polvo explicaba ese episodio concreto, pero seguía abierta la pregunta de por qué su brillo presenta variaciones tan peculiares. Una compañera cercana no resolvería por sí sola todo el problema, pero ofrece un mecanismo físico plausible para influir en la evolución y en la dinámica del sistema.
También vuelve más interesante el futuro de la estrella. Betelgeuse es una supergigante roja y, en escalas astronómicas, se acerca al final de su vida. Cuando explote como supernova, la presencia de una compañera podría afectar cómo evoluciona ese proceso y qué señales deja a su alrededor. Por ahora esa posibilidad sigue siendo una pregunta abierta, pero deja de ser una especulación abstracta y pasa a apoyarse en una observación concreta.
De todos modos, el resultado todavía no equivale a una confirmación orbital definitiva. El propio equipo plantea que será importante volver a observar el sistema dentro de aproximadamente un año, cuando el objeto aparezca del otro lado de la estrella, para reforzar la interpretación. Aún así, el margen para la duda ya es mucho más pequeño que antes.
Para el público general, la novedad puede resumirse así: una estrella que parecía solitaria desde hace siglos podría tener, en realidad, una vecina cercana escondida por el brillo descomunal de la principal. Y ese hallazgo no solo ayuda a entender mejor a Betelgeuse, sino también cómo se comportan y evolucionan algunas de las estrellas más grandes y famosas de nuestra galaxia.
Descubierta la evidencia más sólida hasta ahora de que Betelgeuse tiene una compañera · European Southern Observatory
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Montargès, M., Boccaletti, A., Flasseur, O., de Koter, A., Milli, J., Kervella, P., Ridgway, S., Bordier, E., Lagadec, E., Dupree, A. K., Backs, F., Calderwood, T., & Morgan, P. (2026). VLT/SPHERE images of the candidate companion of Betelgeuse. Astronomy & Astrophysics, 711, L12. https://doi.org/10.1051/0004-6361/202661023
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