Un objeto que parecía asteroide resultó ser un cometa, y eso cambia cómo seguirlo

Un estudio mostró que 1998 SH2, un objeto cercano a la Tierra, no era un asteroide común sino un cometa débil. La diferencia importa para calcular mejor su trayectoria y su riesgo potencial.

Por Redacción Ciencias.UY 16 de julio de 2026 a las 16:45 4 min de lectura
Imagen: NASA Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Ilustración de un pequeño cuerpo rocoso oscuro cerca del Sol, con una cola muy tenue apenas visible.

No todos los objetos pequeños que pasan cerca de la Tierra son lo que parecen. Un estudio publicado en Nature Astronomy concluyó que 1998 SH2, un cuerpo que durante años fue tratado como un asteroide, en realidad es un cometa muy débil. La diferencia no es solo un cambio de etiqueta: si un objeto libera gas, aunque sea en cantidades pequeñas, su trayectoria puede desviarse de la esperada y eso obliga a seguirlo con más cuidado.

La pista apareció cuando investigadores que querían observar 1998 SH2 con radar en agosto de 2025 descubrieron que el objeto no estaba exactamente donde los modelos lo ubicaban. A partir de mediciones astronómicas muy precisas de su posición en el cielo, el equipo reconstruyó observaciones acumuladas desde 1998 y detectó una aceleración no gravitacional, es decir, un pequeño empuje que no podía explicarse solo por la atracción del Sol y los planetas.

La explicación más plausible era que el objeto estuviera expulsando gas al calentarse cerca del Sol. Eso es típico de los cometas, que contienen hielo mezclado con material rocoso. El problema es que en 1998 SH2 esa actividad era tan débil que durante mucho tiempo no había mostrado la cola y la nube de gas y polvo que suelen delatarlos. Para poner a prueba la hipótesis, el equipo recurrió a telescopios potentes en Hawái y Chile. Esas observaciones finalmente revelaron una cola tenue pero clara, suficiente para confirmar que 1998 SH2 sí es un cometa.

El hallazgo importa porque muestra que algunos objetos clasificados como asteroides podrían esconder una actividad cometaria demasiado sutil para detectarse a simple vista. En este caso, seguir pequeñas desviaciones en la órbita permitió descubrir la verdadera naturaleza del objeto antes de que la imagen directa la hiciera evidente. Para la defensa planetaria, esa información es valiosa: los cometas pueden cambiar su movimiento por el gas que expulsan, y entender esas variaciones ayuda a estimar mejor cómo evolucionan sus trayectorias y qué tan cerca podrían pasar de la Tierra.

El estudio también refuerza la idea de que existe una familia de cuerpos intermedios, a veces llamados “cometas oscuros”, que se comportan de forma extraña sin mostrar de inmediato los rasgos clásicos de un cometa. Eso no significa que muchos objetos cercanos a la Tierra sean peligrosos y estén mal clasificados, ni que baste un caso para reescribir el mapa completo del vecindario terrestre. Pero sí sugiere que observar mejor estos cuerpos y medir sus órbitas durante más tiempo puede revelar sorpresas importantes sobre cómo están hechos y cómo se mueven.

Imagen

NASA · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

Cita original

Farnocchia, D., Hainaut, O. R., Seligman, D. Z., Weryk, R., Benner, L. A. M., Brozovic, M., Denneau, L., Galad, A., Giorgini, J. D., Hornoch, K., Micheli, M., Naidu, S. P., Park, R. S., Pravec, P., & Wainscoat, R. J. (2026). Non-gravitational acceleration indicative of cometary activity of near-Earth object. Nature Astronomy. https://doi.org/10.1038/s41550-026-02913-7

Relacionadas por categoría

Ver mas

Más de la misma fuente

Ver mas

Más del mismo autor

Ver mas