Una ameba amplía el límite conocido de calor para las células complejas
Una ameba hallada en aguas termales de California se reproduce a 63 °C, un récord para los eucariotas conocidos, y ayuda a revisar los límites de la vida celular compleja.
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Una ameba hallada en aguas termales de California se reproduce a 63 °C, un récord para los eucariotas conocidos, y ayuda a revisar los límites de la vida celular compleja.
Un estudio plantea que los cinturones aurorales pudieron concentrar partículas energéticas y favorecer reacciones químicas prebióticas en la Tierra temprana.
Simulaciones de lunas heladas sugieren que los choques enormes no suelen crear océanos internos nuevos y pueden hacer que los cuerpos pequeños los pierdan.
Un estudio estimó que ciertas bacterias y hongos de misiones humanas podrían sobrevivir en zonas permanentemente sombreadas del polo sur lunar, complicando búsquedas de señales biológicas.
Datos del rover chino Zhurong sugieren que en Marte hubo agua superficial o muy somera hace unos 757 millones de años, mucho después de lo que planteaban varios modelos sobre un planeta ya congelado y seco.
En vez de buscar una señal inequívoca en un solo mundo, un estudio propone detectar vida por regularidades estadísticas entre grupos de planetas.
Un estudio impulsado por NASA halló en el meteorito Hillsborough sales y compuestos orgánicos frágiles que ayudan a reconstruir cómo actuó el agua salada en asteroides primitivos.
Un estudio en Science Advances describe la detección más robusta hasta ahora de carbono orgánico en Jezero y la primera señal de este tipo sobre una superficie rocosa natural de Marte sin perforar.
Un experimento con levaduras mostró que células simples pueden soportar ondas de choque y percloratos similares a los del suelo marciano, una pista útil para pensar los límites de la habitabilidad.
Un estudio propone buscar vida extraterrestre no solo por moléculas concretas, sino por patrones estadísticos en aminoácidos y ácidos grasos que distinguen muestras biológicas de las abióticas.
Una revisión científica propone que los grandes impactos sobre la Tierra primitiva pudieron crear sistemas hidrotermales duraderos, ricos en calor y minerales, favorables para la química que precedió a la vida.
Un modelo sugiere que algunas lunas de planetas expulsados de sus sistemas podrían conservar agua líquida durante hasta 4.300 millones de años gracias al calor de las mareas y a atmósferas ricas en hidrógeno.
Un estudio propone buscar señales de vida no en una molécula concreta, sino en el patrón de diversidad de compuestos orgánicos presentes en una muestra.