La imagen clásica de los pterosaurios como reptiles apagados y de tonos terrosos podría necesitar una revisión. Un preprint difundido en bioRxiv y retomado por Science News describe un fósil excepcionalmente preservado de Sinopterus dongi, un pequeño pterosaurio del Cretácico temprano hallado en el noreste de China, cuyos filamentos corporales mostrarían estructuras compatibles con iridiscencia. Si la interpretación se confirma, al menos algunas de estas primeras formas de vertebrados voladores habrían brillado con tonos cambiantes, como verdes y magentas, parecidos a los que hoy producen ciertas plumas de aves.
La evidencia no proviene de pigmentos visibles a simple vista, sino del estudio microscópico de los llamados picnofibrilos, unos filamentos tegumentarios que recubrían el cuerpo de muchos pterosaurios. Según el preprint, estos filamentos conservan melanosomas organizados en capas internas. En aves actuales, arreglos comparables generan colores iridiscentes porque desvían y reflejan la luz de manera distinta según el ángulo de observación. Los autores combinaron microscopía electrónica con simulaciones ópticas para inferir qué colores podrían haber producido esas nanoestructuras.
El trabajo también alimenta una discusión más amplia sobre la biología de estos animales. La diversidad de melanosomas y la complejidad de los filamentos se parecen más a lo que se observa en aves y mamíferos que a un simple recubrimiento reptiliano. Eso no demuestra por sí solo que todos los pterosaurios fueran endotermos ni que la iridiscencia tuviera una única función, pero sí refuerza la idea de que sus coberturas corporales podían cumplir papeles más sofisticados que la mera aislación térmica. Entre las hipótesis plausibles aparecen la señalización visual y el cortejo, del mismo modo qué ocurre en muchas aves modernas.
La relevancia del hallazgo está en que abre una ventana poco habitual sobre la apariencia de animales extintos. Los fósiles que conservan tejidos blandos con este nivel de detalle son raros, y cuando aparecen permiten reconstruir no solo huesos y tamaños, sino también rasgos ecológicos y conductuales. Si otros especímenes muestran patrones semejantes, la paleontología podría revisar cómo imagina los colores y las funciones de los tegumentos en pterosaurios y quizá en otros arcosaurios tempranos.
La cautela, sin embargo, es indispensable. El trabajo todavía es un preprint y no pasó revisión por pares. Además, la inferencia se apoya en un solo ejemplar extraordinariamente preservado y en modelos que conectan nanoestructura con coloración probable, no en una observación directa del color original. En otras palabras, se trata de una hipótesis fuerte y bien argumentada, pero aún preliminar. Antes de convertir la iridiscencia en un rasgo general de los pterosaurios, harán falta réplicas en otros fósiles y evaluación crítica por parte de la comunidad especialista.
Some pterosaurs may have boasted bold iridescence · Science News
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Wu, Z., Alba, L. D., Zhou, C.-F., Clarke, J. A., Li, J., Shawkey, M. D., & Li, Q. (2026). Iridescence in pterosaur pycnofibers and the evolution of integumentary coloration. https://doi.org/10.64898/2026.05.06.723168
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