Un campo magnético no se ve, pero su forma puede ser decisiva. Los escáneres de resonancia magnética, los aceleradores de partículas, los relojes atómicos y algunos sensores cuánticos requieren que el magnetismo tenga una distribución espacial muy precisa. Conseguirla suele implicar diseñar imanes o conjuntos de bobinas específicos para cada aparato. Un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona y de la Universidad Tecnológica de Chalmers mostró ahora un modo de transformar el campo producido por una fuente sencilla en otra forma prevista de antemano.
La idea, llamada omniconversión magnética, se parece a usar un molde para orientar un flujo invisible. Una bobina —un cable enrollado por el que circula corriente— genera un campo que no es igual en todos sus puntos. Los investigadores rodearon esa fuente con una combinación de materiales ferromagnéticos, que tienden a concentrar las líneas de campo, y superconductores, cuya respuesta al magnetismo cambia de manera marcada cuando se los enfría. La geometría de esas piezas se calculó para redistribuir el campo en el espacio.
Para poner a prueba el principio, el grupo construyó un dispositivo con un tubo de aluminio superconductor y componentes de hierro fundido. Lo enfrió por debajo de 1 kelvin, una temperatura muy próxima al cero absoluto, y midió el campo en su interior. El resultado fue un campo casi uniforme a partir del campo no uniforme de una bobina, en estrecho acuerdo con la configuración prevista por los cálculos.
La demostración importa porque el control de los campos magnéticos suele ser una parte compleja del diseño de instrumentos. En lugar de construir desde cero una fuente distinta para cada forma de campo, el método propone transformar una fuente existente con una estructura de materiales calculada para ese fin. La precisión espacial es relevante, por ejemplo, cuando un experimento necesita que los átomos, partículas o sensores se encuentren en condiciones magnéticas bien definidas.
Eso no significa que haya una nueva tecnología lista para incorporarse a equipos médicos o computadoras cuánticas. El prototipo funcionó en condiciones criogénicas y resolvió una transformación concreta; todavía queda por comprobar qué otras formas de campo pueden obtenerse con la misma fidelidad, cómo escalar el montaje y cuánto costaría integrarlo en instrumentos reales. También será necesario evaluar si los materiales y las temperaturas requeridas son compatibles con cada aplicación.
Más que reemplazar de inmediato a los sistemas de imanes actuales, el experimento ofrece una prueba de concepto: la forma de un campo magnético puede tratarse como un problema de diseño de materiales y geometrías. Esa perspectiva podría ampliar las herramientas disponibles para construir instrumentación científica donde controlar con precisión lo invisible es parte central del experimento.
Magnetic sculpting transforms single-source fields into predetermined shapes with mathematical precision · Phys.org
BOID/Chalmers · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Cunill-Subiranas, J., Bort-Soldevila, N., Resare, F., Del-Valle, N., Wieczorek, W., & Navau, C. (2026). Magnetic omniconversion: Source-independent molding of magnetostatic fields. Science Advances, 12(41), eaeh5747. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeh5747
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