La sonda Lucy de la NASA mostró que el asteroide Donaldjohanson es más extraño de lo que parecía a simple vista. Además de tener una forma bilobulada, parecida a un maní, el objeto no gira de manera simple alrededor de un único eje, como hacen la mayoría de los planetas y muchos asteroides. En cambio, combina una vuelta completa sobre sí mismo con una oscilación adicional, como si fuera un trompo algo desestabilizado.
Lucy pasó a unos 650 kilómetros del asteroide el 20 de abril de 2025 y recogió imágenes de primer plano y otros datos con su cámara de alta resolución. A partir de esas observaciones, los investigadores concluyeron que Donaldjohanson completa un giro de extremo a extremo cada 10,5 días terrestres, mientras se bambolea alrededor de su eje largo cada 26,5 días. Esa rotación doble ayuda a explicar que el objeto tenga un comportamiento dinámico más complejo que el esperado para un cuerpo pequeño del cinturón principal de asteroides.
La forma del asteroide también cuenta parte de su historia. Según el análisis difundido por la misión y publicado en Science, Donaldjohanson se habría formado cuando fragmentos de una colisión violenta ocurrida hace unos 155 millones de años terminaron uniéndose. Después, la radiación solar fue modificando lentamente su movimiento durante millones de años. Ese proceso, imperceptible a escala humana pero importante a escala astronómica, puede alterar la orientación y la velocidad de giro de objetos pequeños.
Las imágenes revelaron además cráteres, crestas y otras marcas superficiales que ayudan a reconstruir ese pasado accidentado. La NASA también destacó que el asteroide conserva indicios de una breve presencia de agua líquida en su historia remota, una pista valiosa para entender mejor qué condiciones físicas y químicas pudieron darse en objetos pequeños del sistema solar.
El interés de este sobrevuelo va más allá de la rareza visual de un asteroide con forma de maní. Lucy viaja hacia los asteroides troyanos de Júpiter, considerados restos muy antiguos de la formación del sistema solar. Donaldjohanson funciona como una escala científica en el camino: permite poner a prueba instrumentos, métodos de análisis y modelos de evolución de cuerpos pequeños antes de llegar a objetivos aún más ambiciosos.
Como suele ocurrir con una primera observación de cerca, todavía quedan preguntas abiertas. La historia exacta de la colisión, la magnitud del efecto de la radiación solar sobre su giro y el verdadero alcance de las señales relacionadas con agua pasada necesitarán más análisis. Pero incluso con esas cautelas, el hallazgo muestra algo importante: un asteroide aparentemente modesto puede guardar una historia física sorprendentemente rica, y cada sobrevuelo cercano ayuda a entender mejor cómo se ensambló y evolucionó el sistema solar.
NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
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