LHCb encuentra la partícula que faltaba en una familia de bariones doblemente charm

El experimento LHCb del CERN detectó un nuevo barión con dos quarks charm y uno strange, la última pieza de una familia predicha hace décadas y útil para estudiar cómo actúa la fuerza fuerte.

Por Redacción Ciencias.UY 19 de junio de 2026 a las 07:45 4 min de lectura
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Ilustración de un barión formado por dos quarks charm y un quark strange

Una de las metas clásicas de la física de partículas es comprobar si las combinaciones de quarks que predicen los modelos teóricos existen realmente en la naturaleza. El experimento LHCb, en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN, anunció ahora la detección de un nuevo barión formado por dos quarks charm y un quark strange, una partícula que completa una familia buscada desde hace más de medio siglo.

Los quarks son componentes elementales de la materia y se agrupan para formar partículas compuestas. Los bariones, como el protón y el neutrón, están hechos de tres quarks. En este caso, la familia que interesaba a los físicos estaba formada por bariones con dos quarks charm, mucho más pesados que los quarks que dominan la materia ordinaria. Los teóricos habían previsto tres variantes posibles: una con un quark up, otra con un quark down y una tercera con un quark strange. Las dos primeras ya habían sido observadas por LHCb; faltaba esta última.

Según la descripción difundida por CERN, la señal apareció en datos tomados en 2024 durante colisiones protón-protón de alta energía. La nueva partícula vive apenas una fracción de milímetro antes de desintegrarse en otras más estables, así que no se la “ve” de forma directa. Lo que hace el experimento es reconstruir las trayectorias y los productos de esa desintegración para inferir que hubo una partícula previa con una masa característica, en este caso de alrededor de cuatro veces la masa de un protón.

El interés del hallazgo no está solo en completar una lista. Estos bariones permiten estudiar mejor la fuerza fuerte, la interacción que mantiene unidos a los quarks dentro de protones, neutrones y otras partículas compuestas. Como aquí conviven quarks de masas muy distintas, el sistema sirve como una especie de laboratorio natural para poner a prueba modelos de la cromodinámica cuántica, la teoría que describe esa fuerza. También muestra cuánto cambiaron las herramientas experimentales: pasar de miles de fotos en cámaras de burbujas a billones de colisiones registradas y analizadas de manera digital.

Conviene, de todos modos, no exagerar el alcance inmediato del resultado. El anuncio no implica una nueva tecnología ni un cambio en la vida cotidiana, y todavía queda trabajo para medir con más precisión propiedades como la masa y el tiempo de vida de esta partícula. Además, los físicos siguen buscando estados excitados de esta misma familia y otros bariones aún no observados. Aún así, completar una familia predicha desde hace décadas es una señal importante de que los modelos actuales siguen describiendo bien cómo se organiza la materia en su nivel más básico.

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