Nuevas pistas sugieren que los hobbits de Flores carroñeaban presas de dragones de Komodo

Un análisis de miles de huesos hallados en Liang Bua indica que Homo floresiensis probablemente no cazaba grandes presas, sino que aprovechaba restos dejados por dragones de Komodo.

Por Redacción Ciencias.UY 06 de julio de 2026 a las 10:45 4 min de lectura
Imagen: Science News Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Reconstrucción del rostro y la parte superior del cuerpo de Homo floresiensis

Durante años, una de las imágenes más llamativas sobre Homo floresiensis fue la de un homínido pequeño, apodado “hobbit”, capaz de cazar animales grandes en la isla indonesia de Flores. Un nuevo análisis sugiere una historia distinta: estos parientes humanos extinguidos probablemente obtenían parte de su comida no como cazadores de gran presa, sino como carroñeros de restos dejados por dragones de Komodo.

El estudio, publicado en Science Advances, se centró en miles de fragmentos de huesos de Stegodon florensis insularis, un pariente enano de los elefantes que convivió con H. floresiensis en Flores. Los restos proceden de la cueva de Liang Bua, el mismo sitio donde se descubrieron los fósiles más conocidos de estos homínidos. La pregunta era si las marcas presentes en los huesos encajaban mejor con cortes hechos por herramientas humanas o con mordidas de grandes depredadores.

Para responderla, el equipo analizó más de 3.000 fragmentos óseos de entre 190.000 y 50.000 años de antigüedad y comparó sus marcas con las que dejan hoy los dragones de Komodo cuando se alimentan. También recurrieron a imágenes tridimensionales para medir con más precisión la forma de esas huellas. El resultado fue claro: las marcas observadas en los huesos antiguos se parecían mucho más a los daños causados por los reptiles que a cortes hechos por herramientas de piedra.

Eso cambia la interpretación de un viejo debate. Cuando Homo floresiensis fue descrito hace poco más de dos décadas, algunos restos quemados y supuestas marcas de corte en huesos alimentaron la idea de que estos homínidos, pese a su cerebro pequeño, podían cazar presas grandes y quizá controlar el fuego. El nuevo trabajo no elimina por completo todas las preguntas sobre su comportamiento, pero sí debilita una de las escenas más repetidas: la de los hobbits derribando por sí mismos a esos animales.

La hipótesis que gana fuerza ahora es más modesta y, al mismo tiempo, más interesante desde el punto de vista ecológico. Flores era una isla con una fauna extraña, donde convivían especies gigantes y enanas. Los dragones de Komodo estaban entre los grandes depredadores del paisaje. Si ellos eran los principales responsables de matar a los Stegodon, H. floresiensis pudo haber aprovechado parte de la carne restante después de esos ataques. Eso no significa una conducta menor ni trivial: el carroñeo también exige reconocer oportunidades, competir con otros animales y manejar riesgos.

La conclusión también obliga a pensar de otra manera qué se entiende por sofisticación en la evolución humana. A veces se da por sentado que cazar animales grandes implica una capacidad superior, mientras que carroñear sonaría como un comportamiento simple. Pero los ecosistemas insulares suelen empujar a estrategias oportunistas y eficientes. En ese contexto, explotar restos disponibles pudo haber sido una forma viable de obtener alimento sin exponerse al costo de cazar presas peligrosas.

Como toda reconstrucción del pasado profundo, esta también tiene límites. El estudio se basa en huellas preservadas en huesos y en comparaciones con marcas modernas, no en una filmación del comportamiento real de H. floresiensis. Todavía quedan preguntas sobre cuánto alimento útil podía quedar después de la acción de los dragones, qué otras presas explotaban estos homínidos y qué papel tenían las herramientas en su vida cotidiana. Aún así, el trabajo aporta una pieza importante: la historia de los hobbits de Flores parece haber sido menos la de cazadores de grandes animales y más la de oportunistas que aprendieron a vivir entre depredadores gigantes.

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DOI del paper

10.1126/sciadv.aeb7219

Cita original

Veatch, E. G., Alamsyah, N., Pante, M., Pelissero, A., Negash, T., Pobiner, B., Betts, C. R., Jatmiko, Sutikna, T., & Tocheri, M. W. (2026). Taphonomic analysis at Liang Bua reveals the behavioral and technological capabilities of Homo floresiensis. Science Advances, 12(27), eaeb7219. https://doi.org/10.1126/sciadv.aeb7219

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