El clima no explica por sí solo dónde viven los animales. Un análisis de largo plazo realizado en Finlandia encontró que la composición del hábitat —por ejemplo, si predominan bosques, áreas agrícolas o humedales— ayuda más a entender las diferencias locales en la presencia y abundancia de muchas especies terrestres. En cambio, el clima tuvo mayor peso al comparar zonas geográficas amplias, como el norte y el sur del país, o al observar los cambios entre años.
El trabajo reunió más de tres millones de observaciones de 503 especies durante 20 años, a lo largo de un gradiente latitudinal de unos 1.100 kilómetros. El equipo combinó esos registros con información sobre las condiciones climáticas y el tipo de hábitat para estimar cuánto aportaba cada factor a los patrones de biodiversidad. No se trató de elegir un único responsable: la pregunta fue en qué escala se vuelve más importante cada uno.
Los resultados muestran que los ambientes cercanos importan especialmente cuando se comparan comunidades locales. La variedad y el estado de los hábitats explicaron buena parte de las diferencias observadas dentro de las regiones y de un mismo año. El clima, por su lado, resultó más útil para describir por qué las comunidades animales difieren entre regiones biogeográficas y cómo cambian con el tiempo.
La respuesta tampoco fue idéntica para todos los grupos. El hábitat tuvo una importancia particular para mariposas, aves y pequeños mamíferos. En grandes mamíferos y polillas, en cambio, el peso relativo del clima y del hábitat fue más parecido. Algunas características de las especies, como el ritmo reproductivo o el grado de especialización, también se asociaron con una mayor sensibilidad a uno u otro factor.
Esta diferencia de escalas ayuda a evitar una falsa oposición entre cambio climático y conservación del territorio. Frenar el calentamiento global sigue siendo decisivo para sostener las comunidades animales a largo plazo, especialmente a través de grandes regiones. Pero el estudio sugiere que conservar y restaurar hábitats diversos puede tener una incidencia directa en la biodiversidad local y regional. Ambas presiones están conectadas: un ambiente degradado puede dificultar que las especies respondan a un clima cambiante.
El estudio es observacional, por lo que identifica asociaciones estadísticas y no demuestra que una intervención aislada produzca por sí misma un cambio determinado en la biodiversidad. Además, sus datos proceden de Finlandia y no permiten trasladar automáticamente las proporciones encontradas a otros países. Pese a ello, su gran cobertura temporal y geográfica muestra que las explicaciones sobre la pérdida de biodiversidad ganan precisión cuando se pregunta no solo qué factor actúa, sino también a qué escala se lo está observando.
Habitat explains Finnish animal distributions better than climate, study finds · Phys.org
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Guilbault, E., Antão, L. H., Santangeli, A., et al. (2026). Shifting balance between habitat and climate in boreal biodiversity patterns across space, time and taxa. Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-026-78359-2
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