Glaciares de Alaska: cada grado extra en verano añade casi tres semanas de deshielo

Un estudio con radares satelitales sobre más de 3.000 glaciares de Alaska halló que cada aumento de 1 °C en la temperatura media del verano prolonga el deshielo unas tres semanas y acelera la pérdida de nieve protectora.

Por Redacción Ciencias.UY 13 de junio de 2026 a las 23:00 4 min de lectura
Imagen: NASA Science Imagen institucional reutilizada como ilustración contextual de deshielo glaciar; atribución preservada Fuente de imagen
Vista de un glaciar montañoso con hielo fragmentado y bloques flotando, reutilizada como ilustración contextual para una nota sobre deshielo glaciar

Los glaciares de Alaska no responden al calor solo con un poco más de deshielo: según un nuevo estudio, cada aumento de 1 °C en la temperatura media del verano prolonga la temporada de fusión alrededor de tres semanas. El trabajo también muestra que las olas de calor intensas pueden quitar hasta 28 % más de la nieve que normalmente protege al hielo, dejando la superficie glaciar expuesta mucho antes de lo habitual.

La investigación se apoyó en un seguimiento satelital de una escala poco común. El equipo usó datos de radar de apertura sintética, conocidos como SAR por sus siglas en inglés, para observar casi todos los glaciares de Alaska de más de media milla cuadrada entre 2016 y 2024. Esa técnica tiene una ventaja importante frente a muchas imágenes ópticas: puede medir a través de las nubes y en ausencia de luz solar, algo especialmente útil en regiones donde el tiempo cambia rápido y las condiciones de observación suelen ser malas.

En lugar de mirar solo una foto del final del verano, los científicos siguieron la evolución de los llamados “días de deshielo” y de la línea de nieve a lo largo de toda la temporada. Esa línea marca la frontera entre la parte del glaciar donde la nieve se acumula y la parte donde el hielo y la nieve se pierden. Cuando la línea sube demasiado pronto o demasiado alto, el glaciar queda más tiempo expuesto y su balance de masa empeora.

El estudio encontró una relación clara entre temperatura y duración del deshielo. También permitió medir el impacto de episodios extremos, como la ola de calor que afectó a gran parte de Alaska entre fines de junio y comienzos de julio de 2019. En ese período, las temperaturas superaron ampliamente lo normal y empujaron la línea de nieve casi 350 pies más arriba de lo esperable. En un año promedio, ese nivel no se alcanza hasta cerca de dos meses después.

Ese resultado importa porque ayuda a convertir una idea general —que el calentamiento derrite glaciares— en una relación cuantificable. Saber cuánto se alarga la temporada de fusión con cada grado adicional permite estimar mejor cómo podrían cambiar estos sistemas en un clima futuro más cálido. También da una herramienta más sólida para seguir glaciares remotos sin depender tanto de campañas de campo o de cielos despejados justo en el momento adecuado.

Los autores subrayan, de todos modos, que no todos los glaciares reaccionan de la misma forma ni al mismo ritmo. El trabajo identifica diferencias entre glaciares costeros y del interior, y el aumento de pérdida de nieve durante olas de calor se calculó a escala de cadenas montañosas, no como una regla idéntica para cada glaciar individual. Aún con esos matices, la señal general es difícil de ignorar: en Alaska, pequeños cambios en la temperatura del verano pueden traducirse en cambios mucho más largos y profundos en la temporada de deshielo.

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NASA Science · Imagen institucional reutilizada como ilustración contextual de deshielo glaciar; atribución preservada · Fuente de imagen

Cita original

Wells, A., Rounce, D. R., & Fahnestock, M. (2026). Seasonal progression of melt and snowlines in Alaska from SAR reveals impacts of warming. npj Climate and Atmospheric Science, 9(1). https://doi.org/10.1038/s41612-026-01321-y

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