Fármacos ya conocidos podrían ganar tiempo vital tras mordeduras de víboras Bothrops

Un estudio en eLife halló que varios fármacos reutilizados bloquearon en laboratorio efectos clave del veneno de siete especies de Bothrops, un grupo central en los accidentes ofídicos graves de América Latina.

Por Redacción Ciencias.UY 31 de julio de 2026 a las 09:00 4 min de lectura
Imagen: eLife Imagen acompañante del paper original; atribución preservada Fuente de imagen
Figura del estudio que muestra el efecto de inhibidores reutilizados sobre el daño vascular y la supervivencia en un modelo experimental expuesto a veneno de Bothrops atrox.

Las mordeduras de serpientes venenosas siguen siendo una emergencia médica desatendida en muchas zonas rurales de América Latina. Un estudio publicado en eLife plantea ahora una posibilidad concreta para ese lapso crítico entre la mordedura y la llegada al hospital: reutilizar fármacos ya conocidos para frenar parte de los efectos del veneno de víboras del género Bothrops, responsables de la mayor parte de los accidentes ofídicos graves en la región.

Hoy el tratamiento aprobado sigue siendo el antiveneno, una terapia basada en anticuerpos que puede salvar vidas, pero que tiene límites importantes. Debe administrarse por vía intravenosa, requiere atención hospitalaria y no siempre funciona igual de bien frente a venenos de especies o poblaciones distintas. En regiones remotas, además, la atención puede demorar horas. Esa espera aumenta el riesgo de hemorragias, alteraciones de la coagulación, daño tisular y secuelas permanentes.

El nuevo trabajo evaluó cuatro compuestos ya existentes contra venenos de siete especies de Bothrops. Tres de ellos, varespladib, marimastat y DMPS, ya venían mostrando potencial frente a algunas familias de toxinas. El cuarto, nafamostat, se incorporó para probar si también podía bloquear otra clase de enzimas presentes en estos venenos. Los investigadores compararon hasta qué punto esos compuestos reducían la actividad tóxica en ensayos bioquímicos y funcionales, incluyendo problemas de coagulación, hemorragia y daño vascular.

El resultado más consistente fue que dos de esos inhibidores, marimastat y DMPS, ofrecieron la protección global más sólida. Aunque los venenos variaban bastante entre especies, ambos bloquearon de forma amplia enzimas asociadas con hemorragias y destrucción de tejidos. Varespladib también mostró actividad prometedora sobre otro grupo importante de toxinas. Nafamostat, en cambio, tuvo un desempeño más irregular y generó más dudas sobre su utilidad práctica en este contexto.

El punto fuerte del estudio es que no se concentró en una sola serpiente. Justamente porque los venenos de Bothrops cambian de una especie a otra, e incluso entre poblaciones de la misma especie, una de las preguntas centrales era si estos fármacos podían seguir funcionando ante esa diversidad. La respuesta preliminar fue alentadora: al menos para dos de las grandes familias de toxinas, los inhibidores conservaron su capacidad de neutralización a través del conjunto estudiado.

Los autores también probaron parte de esa estrategia en un modelo preclínico con embriones de pollo expuestos a veneno de Bothrops atrox. Allí, marimastat y DMPS lograron reducir el daño vascular y mejorar claramente la supervivencia en determinadas dosis. Eso no convierte todavía a estos compuestos en un reemplazó del antiveneno, pero sí refuerza la idea de que podrían servir como tratamiento temprano para ganar tiempo antes de la atención especializada.

La relevancia pública del hallazgo es clara porque apunta a una necesidad muy concreta: disponer de opciones que puedan administrarse más cerca del lugar del accidente, idealmente por vía oral, sin esperar a un hospital. Si una intervención así logra frenar el deterioro inicial, podría reducir muertes y secuelas en comunidades donde el acceso a la atención sigue siendo lento o desigual.

Conviene, de todos modos, no leer estos resultados como si el problema ya estuviera resuelto. El estudio se apoya sobre todo en ensayos de laboratorio y en un modelo experimental que no equivale a lo qué ocurre en pacientes humanos. Además, el propio trabajo reconoce que todavía falta desarrollar mejor la cobertura contra otras toxinas relevantes y comprobar en estudios preclínicos y clínicos qué combinación, qué dosis y qué momento de administración serían realmente útiles. Por ahora, el avance principal es otro: mostrar que algunos medicamentos ya conocidos podrían convertirse en una primera barrera contra venenos que hoy siguen dependiendo casi por completo del antiveneno hospitalario.

Imagen

eLife · Imagen acompañante del paper original; atribución preservada · Fuente de imagen

DOI del paper

10.7554/eLife.110419.3

Cita original

Clare, R. H., Westhorpe, A., Stars, E., Kazandjian, T. D., Albulescu, L.-O., Menzies, S. K., & Casewell, N. R. (2026). Repurposed small molecule toxin inhibitors neutralise a diversity of venoms from the Neotropical viperid snake genus Bothrops. eLife, 15, RP110419. https://doi.org/10.7554/eLife.110419.3

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