Algunas de las conductas más llamativas de la biología suelen asociarse con animales grandes: cazar, cambiar de forma, alternar etapas de desarrollo o competir con individuos de la misma especie. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que algo parecido también puede ocurrir en un solo microorganismo. El protagonista es Euplotes gigatrox, un protista unicelular que, en ciertas condiciones, se transforma en una célula mucho más grande y empieza a devorar a sus parientes idénticos.
Los investigadores describen a este organismo como un ciliado, es decir, un microbio que usa pequeños filamentos para desplazarse y alimentarse. En su forma habitual vive como otros protistas del agua: se mueve, come bacterias y se divide. Pero en una fracción pequeña de la población algunas células cambian de escala. Primero agrandan su boca y se vuelven mucho más activas; si consiguen capturar a otra célula, el cuerpo entero se reorganiza y aparece la forma “supergigante”, más de dos veces mayor que la normal.
Ese cambio no parece ser un accidente aislado. El equipo estudió el ciclo de vida, el comportamiento y la actividad génica de estas células y concluyó que la forma gigante constituye una etapa regulada, con rasgos propios. Las supergigantes no solo comen a sus clones más pequeños: también se mueven distinto, dejan de nadar como las células normales y pueden caminar en círculos. Además, la transición involucra cambios en la expresión de una gran cantidad de genes, lo que refuerza la idea de que no se trata simplemente de una célula inflada, sino de un estado biológico diferenciado.
Uno de los aspectos más sorprendentes es que la transformación es reversible. Después de alcanzar el estado gigante, estas células pueden dividirse de manera desigual y producir varias descendientes de tamaño normal en poco tiempo. Según el estudio reseñado por Science News, una supergigante puede generar hasta nueve células normales en un día y seguir reduciéndose con divisiones posteriores hasta recuperar su tamaño original. Esa plasticidad convierte a Euplotes gigatrox en un ejemplo poco común de desarrollo complejo dentro de un organismo unicelular.
El hallazgo importa menos por lo extravagante del canibalismo que por la pregunta que abre. Gran parte de lo que se sabe sobre desarrollo biológico proviene de animales y plantas multicelulares, donde diferentes tejidos adoptan funciones especializadas. Este caso sugiere que algunas formas de diferenciación y cambio regulado también pueden surgir dentro de una sola célula. Para quienes estudian el origen de la complejidad biológica, eso ofrece una ventana interesante sobre cómo pudieron aparecer conductas y estrategias sofisticadas antes de que existieran organismos con muchos tipos celulares.
Conviene no exagerar el alcance del resultado. El estudio no implica que este microbio “piense” ni que represente una versión primitiva directa de los animales. Tampoco está claro cuáles son todos los disparadores ambientales que llevan a una célula a convertirse en gigante, aunque la abundancia de alimento parece influir. Lo que sí queda claro es que la frontera entre un microorganismo “simple” y un comportamiento biológico complejo puede ser mucho menos nítida de lo que suele imaginarse.
This microbe turns into a cannibalistic 'Hulk' · Science News
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Larson, B. T., Giannotti, D., Mtawali, M., Lord, S. J., Boscaro, V., & Keeling, P. J. (2026). Regulated development of cannibalistic supergiant cells in the ciliate Euplotes gigatrox. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(20), e2606891123. https://doi.org/10.1073/pnas.2606891123
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