Un fármaco que apunta a tau dio una señal prometedora en Alzheimer, pero dejó una pregunta abierta

Un ensayo clínico de fase 2 encontró que diranersen redujo entre 50% y 65% la proteína tau en personas con Alzheimer temprano, aunque la relación entre esa caída y la mejoría cognitiva todavía no está clara.

Por Redacción Ciencias.UY 15 de julio de 2026 a las 06:00 4 min de lectura
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Ilustración de agregados de tau y placas amiloides asociadas a la enfermedad de Alzheimer.

Las terapias más nuevas para Alzheimer se han concentrado sobre todo en una proteína: el amiloide. Pero la enfermedad también deja otra marca conocida, los ovillos de tau que se acumulan dentro de las neuronas y se asocian de forma más estrecha con el deterioro cognitivo. Un ensayo clínico de fase 2 presentado el 14 de julio de 2026 en la conferencia internacional AAIC mostró ahora una señal que el campo esperaba desde hace años: un fármaco experimental llamado diranersen logró reducir con fuerza esa proteína y, al mismo tiempo, enlentecer algo la pérdida de funciones cognitivas en personas con Alzheimer temprano.

El estudio incluyó a 416 personas con deterioro cognitivo leve o Alzheimer en etapas iniciales. El tratamiento no se administra por vena, como varios fármacos contra amiloide, sino por punción lumbar, para llevarlo directamente al sistema nervioso. Diranersen pertenece a la familia de los oligonucleótidos antisentido, moléculas diseñadas para bloquear la actividad de un gen. En este caso apunta a MAPT, el gen que da lugar a la proteína tau.

Los resultados más claros aparecieron en los biomarcadores. Según los datos presentados, el tratamiento redujo entre 50% y 65% la tau total en el líquido cefalorraquídeo, según la dosis. En un subgrupo también se observaron descensos en señales de tau medidas por PET cerebral. Eso importa porque hasta ahora no estaba claro si una terapia de este tipo podría mover de forma convincente un blanco tan central de la enfermedad en personas ya diagnosticadas.

La parte clínica fue más matizada, pero suficiente para llamar la atención. En varias pruebas cognitivas y funcionales, los grupos tratados empeoraron más lentamente que el grupo placebo. En la escala CDR-SB, una medida muy usada para seguir el avance del Alzheimer, la dosis más baja mostró un enlentecimiento del deterioro de 26% a los 18 meses. También hubo diferencias favorables en otras pruebas como ADAS-Cog13 y MMSE.

El problema es que la historia no siguió el guion esperado. Si el beneficio dependiera simplemente de bajar tau, las dosis más altas deberían haber funcionado mejor. Pero ocurrió lo contrario: la mayor señal clínica apareció con la dosis más baja, mientras que las dosis más intensas lograron reducciones mayores de tau sin traducirse en una ventaja cognitiva superior. Esa desconexión deja abierta una pregunta importante sobre cómo interpretar el resultado. Puede ser una consecuencia del tamaño del ensayo, de la variabilidad entre pacientes o de que la relación entre tau y síntomas sea menos lineal de lo que se suponía.

Esa incertidumbre obliga a leer el estudio con prudencia. El ensayo no cumplió su objetivo primario de mostrar una respuesta por dosis en CDR-SB, de modo que no alcanza para decir que el fármaco ya demostró eficacia clínica de forma concluyente. Además, los cambios observados fueron modestos y todavía falta saber cuánto podrían notarlos los pacientes en su vida cotidiana. Aún así, los datos ofrecen algo valioso: una pista consistente de que actuar sobre tau podría tener efectos más allá del laboratorio.

También hay diferencias prácticas con las terapias ya aprobadas. Diranersen no mostró el tipo de anomalías cerebrales vinculadas a amiloide que preocupan con otros tratamientos, aunque sí hubo efectos adversos relacionados con el procedimiento de punción lumbar y episodios transitorios de confusión. Eso no vuelve al fármaco automáticamente más seguro o más conveniente, pero sí sugiere un perfil distinto que habrá que seguir de cerca.

Biogen ya anunció que llevará diranersen a fase 3. Ese próximo paso será el que permita saber si la señal observada aquí se sostiene en un grupo más grande y con menos margen para resultados ambiguos. Por ahora, el ensayo no resuelve el tratamiento del Alzheimer, pero sí reabre con datos humanos una línea que muchos consideraban clave: que atacar tau podría aportar algo real, aunque todavía falte entender exactamente cuánto y en qué condiciones.

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Cita original

Mummery, C., Boada, M., Cummings, J., Fox, N., Iwata, A., Salloway, S., Schneider, A., Coles, A., Collins, J., Curiale, G., Edwards, A., Huang, E., & Shulman, M. (2026, July 14). Topline results from CELIA: A phase 2 study to evaluate the tau-targeting ASO diranersen (BIIB080) in patients with early Alzheimer's disease [Conference presentation]. Alzheimer's Association International Conference, London, United Kingdom. https://www.biogenconferences.com/AAIC2026/AAIC2026_AAIC_CELIA_Topline_Presentation.pdf

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